domingo, 3 de octubre de 2010


                                                             Pintura de Audrey Kawasaki


La menta y yo

Las gotas de rocío sobre las hojas de menta se me figuran mundos paralelos. Observo detenidamente una de esas gotas y presiento bullicio de existencia. En cada lágrima amanecida acecha un cosmos. Círculos concéntricos. Miro hacia el cielo y me siento presa en una inmensa gota de rocío ¿Quién atisba mi mundo desde afuera? De la respuesta depende el tamaño de mi habitáculo. Regreso a la menta húmeda, a una gota menuda. Es probable que dentro de ella, alguien mire hacia arriba y se pregunte lo mismo. Soy yo quien, como si fuera un dios, lo observo ¿Será que, de alguna manera, todos somos dioses? Ese ser dentro de la gota debe vislumbrar otro mundo más pequeño como yo soy advertida por un observador más grande ¿Será que, de alguna manera, todos somos solamente hombres? Un cono visto desde su punta estrecha hacia la base. Un túnel invertido. Un catalejo. Del microcosmos hacia el macrocosmos o ¿será la visión inversa? De todas formas, no tengo respuesta. Es la menta cubierta de rocío y yo, mirándola.

Amaranta Guevara

1 comentario:

  1. Yo tampoco tengo la respuesta...
    Muy profundo y poetico! Te quiero...
    Besos

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